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lunes, 10 de agosto de 2015

La ruptura amorosa,cómo superarla

"Si no se rompe, ¿cómo logrará abrirse tu corazón?" Khalil Gibran, (escritor libanés).
   Cuando se produce la ruptura
1.- Entender la importancia de aceptar el fin de la relación.

2.- Conocer los problemas que pueden impedir la recuperación.

3.- Saber qué hacer. 


¿Tu pareja se ha ido y te sientes triste, apátic@, deprimid@ y/o enojad@? ¿tus pensamientos son negativos y te cuesta trabajo concentrarte? ¿Sientes un vacío que crees que sólo el regreso de tu ex pareja puede llenar? ¿Vives pidiendo y esperando que regrese porque sin él o ella no puedes ser feliz?
Según Silvia Rissek, el primer paso para empezar una buena recuperación es aceptar que la relación se terminó.
¿Qué quiere decir aceptar?
Aceptar quiere decir reconocer, tanto con la mente como con el corazón, que la relación se termino y que no hay posibilidad de que nuestra pareja regrese.  Es estar conscientes de que cuando nuestra ex pareja nos aseguró que ya no nos ama, que ya no quiere vivir con nosotros o que tiene otra relación, lo dijo en serio y la relación ya se acabó.
Mientras no lo aceptamos y de alguna manera, muy dentro de nosotros, sigamos  pensando o esperando que en algún momento llegue a cambiar de opinión y regrese, no vamos a poder salir adelante. Además una cosa es incuestionable: No por no aceptar una realidad, ésta va a cambiar.
Aceptar la realidad es saber que lo que es, es, nos guste o no nos guste.
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Problemas que impiden la recuperación.

Algunos de los problemas que nos pueden impedir superar una ruptura amorosa son:
1.- Creer, equivocadamente, que no podemos hacer nada para sentirnos mejor, mientras estemos sufriendo o mientras amemos a nuestra ex pareja.
Pensar así es un error. Tanto el amor como el sufrimiento que sentimos pueden durar mucho tiempo, pero a pesar de dichos sentimientos, desde un principio debemos tener el deseo de estar bien y estar dispuestos a hacer todo lo necesario para lograrlo.
2.- Idealizar a nuestra ex pareja.
Con frecuencia, dejamos de prestarle atención a todos los aspectos negativos de nuestra expareja y/o de la relación que tuvimos con ella y sólo recordamos y en ocasiones aumentamos, sus cualidades y los momentos felices que pasamos juntos. Cuando esto sucede, obviamente nos es difícil dejar ir algo tan “maravilloso”.
3.- Culparnos exclusivamente de lo sucedido, sin tener en cuenta que la separación es el resultado de diferentes elementos, en donde el principal es un cambio en los sentimientos, valores, pensamientos y/o percepción de nuestra ex pareja.
En estos casos vivimos tan centrados en el sentimiento de culpa, que no le prestamos atención a nada más y por lo tanto no vemos opciones de mejoría.
4.- Pensar que si nosotros cambiamos en nuestra manera de ser, nuestra pareja va a regresar o nos va a volver a amar.
En estos casos tendemos a exagerar todos nuestros aspectos negativos y nuestra conducta está determinada por las ideas de “si yo cambio”, “si yo hago…”, “si yo no vuelvo a…”. etc., como si nosotros pudiéramos tener el control de la situación. Pensar así, nos genera una gran carga y una aparente sensación de esperanza que dificulta la recuperación y que casi siempre no tiene razón de ser, además de que nuestra autoestima disminuye de manera importante


1.- Si tu pareja ya tomó la decisión y te dijo que ésta es final, no sigas presionándola y persiguiéndola, si ella ya está convencida no vas a lograr nada, más que sentirte peor.

2.- Aunque no tengas ganas de salir, de ver a tus amigos o de conocer gente nueva, hazlo. Muy probablemente al principio te vas a tener que obligar, pero poco a poco vas a empezar a disfrutar y a medida que lo hagas vas a pensar menos en tu ex pareja y a verla de una manera diferente. Pero para ello necesitas 3 cosas:

a) Obligarte a salir, aunque no tengas ganas.

b) No hablar constantemente de tu ex pareja y pedirle a tus amigos que tampoco lo hagan

c) darte permiso para divertirte, porque te lo mereces.

No evites salir de tu casa por creer que te van a compadecer o que te van a estar preguntando sobre lo sucedido.

Respecto a lo que piense o sienta la gente, tú no puedes hacer nada, salgas o no salgas de tu casa, pero casi todos hemos sido rechazados por alguien en algún momento de nuestra vida y todos lo superamos y si te preguntan o hablan sobre lo sucedido y tú no quieres hablar al respecto, con que simplemente les digas “no deseo hablar al respecto” es suficiente.

3.- Necesitas expresar lo que sientes y lo que te está pasando. Puedes hacerlo de 2 formas:

a) Elige 1 o 2 personas en quienes confíes, que te escuchen con respeto, no te compadezcan y no aumenten tu coraje y con quienes puedas hablar, en algunas ocasiones.

b) Escribiendo un diario o unas cartas a alguien a quien quieres mucho y en quien confíen, aunque ya no viva, cartas que no vas a mandar, puedas guardarlas o romperlas después de escribirlas.

4.-Toma parte en las actividades que antes hacías, aunque de momento te sientas sin ánimo y haz aquellas cosas que alguna vez pensaste que te gustaría hacer, aunque en un principio te tengas que obligar. Recuerda que es importante que estés activo una parte del tiempo y que trates de distraerte.

Aprovecha ahora que estás solo, para hacer aquello que te gusta y no podías hacer por falta de tiempo o porque no le gustaba a tu ex pareja.

5.- Si tu ex pareja está saliendo o viviendo con otra persona, nunca te compares con ella. Esa persona no es mejor que tú, simplemente es diferente y los gustos, necesidades, expectativas y valores de tu pareja, en estos momentos, son distintos a los que tenía cuando empezó su relación contigo. En ese entonces, para su forma de ser de ese momento, tú eras él o la adecuad@, pero para cómo se siente y lo que quiere ahora, tu ex pareja piensa que ya no lo eres

miércoles, 13 de mayo de 2015

Superando una ruptura amorosa



Los dos frenos más visibles de la iniciativa en el ser humano suelen ser la queja y la excusa. La queja obedece a la actitud de un niño que llama la atención porque desea ser consolado. La excusa la emplean los niños que quieren ser exculpados de su responsabilidad en un asunto. En el fondo, el mundo de los adultos no difiere mucho del de los niños. La queja y la excusa las usamos como armas para no hacer nada y seguir recreando un drama alrededor de una situación de la que podemos salir. Si acabas de romper con tu pareja, quizá esta afirmación te resulte dura, seca y áspera. Sé que estás en un torbellino emocional complejo, pero es necesario que no pierdas de vista esta afirmación que acabo de hacer. Puedes remontar, puedes renacer, puedes volar y puedes ser libre.
La metamorfosis es un término que procede del griego y significa alteración de la forma. La metamorfosis es un proceso de transformación mediante el cual un objeto o entidad cambia de forma. Con la queja en primer plano y la excusa como compañera de viaje, estamos condenados a vivir en una especie de bucle interminable que nos clava a una realidad antipática donde se nos hace imposible transformarnos. En ese país que nos hemos creado, siempre hacemos lo mismo y siempre pasa lo mismo. En ese territorio nos vemos a nosotros como orugas sin alas y a los demás como mariposas libres, cuando la realidad es que también somos mariposas con la única salvedad de que nuestras alas están escondidas bajo el telón de la pesadumbre que nos hemos generado tras la ruptura y a la que somos adictos.
Te propongo que cambiemos el inicio de la pregunta «¿Por qué te has ido?». En su lugar vamos a preguntarnos lo siguiente: «¿Para qué te has ido? ». Ambas cuestiones apuntan a direcciones distintas y sus resultados, por tanto, también difieren. Una pregunta encabezada con un «por qué» nos lleva a buscar una causa, una razón o una justificación a un hecho. Generalmente esos «¿por qué...?» llevan una crítica encubierta detrás, nos encierran en el lado más oscuro de la situación, levantan barreras y activan nuestra obsesión por encontrar una razón lógica, racional y analítica.
El «para qué» es un inicio abierto que nos ayuda a profundizar en nuestro interior, hace que el foco del asunto recaiga sobre nuestra vida y evita que nos obsesionemos con la persona que se acaba de ir de nuestra vida y con las razones que tuvo para romper la relación, eleva nuestra conciencia y nos hace darnos cuenta de dónde estamos para descubrir una nueva información que potencie nuestra capacidad para actuar y dar pasos en nuestra vida, independientemente de lo que nos haya sucedido.

Este cambio de perspectiva te va a ayudar a atravesar el duelo en el que estás inmerso y combinará la información de tu mente de otra forma. No le des la espalda al duelo porque, de hacerlo, te acompañará para siempre en tu vida y se enquistará de tal manera que será complicada la labor de despegarte de él. El duelo aparece siempre que algo querido, importante o prioritario desaparece de nuestras vidas. Esa pérdida hay que procesarla e integrarla a través de un proceso de adaptación emocional y de regulación vital, que es en lo que consiste el duelo, y en el que se suelen advertir estas tres fases generales:
  • La fase inicial caracterizada por la evitación que surge como un mecanismo de defensa ante la rudeza o crueldad de la realidad y que perdura en el tiempo hasta que seamos capaces de asimilar la pérdida, algo que se hace de manera gradual.
  • La fase intensa o aguda que está dominada por un desinterés hacia el mundo exterior, por la inhibición de toda productividad y por un gran dolor que puede tomar forma de tristeza extrema o de rabia. La angustia se apodera de nosotros y nada tiene sentido. En esta etapa experimentamos unos confusos altibajos emocionales que nos desconciertan en ocasiones.
  • La fase de resolución del duelo se inicia con la escalonada reconexión con la vida, con la estabilización del efecto montaña rusa de la etapa intensa y con la disolución del dolor agudo.
Para completar y cerrar el duelo de la pérdida es necesario que tengas en cuenta estos aspectos sanadores:
  • Acepta la realidad de la pérdida.
  • Experimenta la realidad de la pérdida.
  • Siente el dolor y todas las emociones asociadas al mismo.
  • Adáptate a tu ritmo al nuevo ambiente.
  • Reinvierte tu energía emocional en nuevas ilusiones y experiencias.
Atravesar un estado de aflicción es una de las experiencias más complicadas de la vida y una de las que más nos abren al autodescubrimiento. Sé que hace falta mucha valentía y arrojo para conversar con nuestros estados de ánimo en los momentos más duros de una ruptura, pero también sé que ese espacio íntimo que construyas para ti, será tu nido, tu hogar y el fértil campo en el que podrás plantar las semillas de tu despertar al amor verdadero.